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Negociar una subida de salario, ¿es una cuestión de género?

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a diferencia existente entre el salario que perciben los hombres y el que perciben las mujeres por hacer el mismo trabajo – diferencia que algunos expertos cifran entorno al 10-20% – es cada vez más clara, sobretodo en los puestos de alta dirección. Lo que ya no está tan claro, o al menos suscita cierto debate, es la causa de esta brecha salarial.

Una teoría, apoyada por varios autores, asegura que las mujeres tienen menos tendencia a renegociar sus salarios que los hombres y que éste podría ser uno de los factores clave de la diferencia salarial. Sin embargo, un estudio reciente publicado en el Harvard Business Review desmiente esta teoría.

A continuación, veremos si la creencia de que las mujeres acostumbran a pedir menos aumentos de sueldo tiene una base real.

Pedir un aumento de sueldo no implica que lo consigas

Tiene cierta lógica: si un trabajador pide un aumento de sueldo, puede llegar a ganar más que otro que se conforme con lo que tiene y no lo haga. Numerosos estudios habían apuntado a que los hombres solían estar en el primer grupo y las mujeres en el segundo, pero esta creencia ha sido desmentida.

Como decíamos, un estudio publicado recientemente ha concluido –  tras estudiar a 4.600 trabajadores seleccionados de forma aleatoria en 800 puestos de trabajo en Australia – que la mujer pide negociar su salario tan a menudo como sus compañeros hombres.

El matiz, y la diferencia, están en que pedir un aumento de sueldo no implica necesariamente que lo consigas. En el caso de los hombres, hasta un 20% de los que negocian consiguen una subida de sueldo, mientras que en el de las mujeres esta cifra se reduce al 15%.

La paz en el lugar de trabajo importa tanto a hombres como a mujeres

Uno de los motivos argüidos para justificar el hecho de que las mujeres no pidan aumentos de sueldo tan a menudo como los hombres es que a ellas les preocupa que, con su petición, se enturbie la relación con sus jefes o colegas.

Esta idea también ha sido desmentida por el estudio. Es cierto que algunos encuestados se acogieron a ese motivo para responder a la pregunta de por qué no pedían negociar su salario, pero al analizar los resultados los autores no encontraron ninguna diferencia de género significativa: esto sucede en el 14% de los casos tanto en el grupo de hombres como en el de mujeres.

¿Existen diferencias a la hora de negociar el salario?

A partir de las respuestas de los encuestados sobre sus motivaciones, comportamientos e historias, el estudio concluyó que los trabajadores de mayor edad, los que llevaban más tiempo trabajando en la empresa y los trabajadores a tiempo completo tenían más tendencia a pedir un aumento de sueldo que los más novatos o aquellos que trabajaban a tiempo parcial, independientemente del género.

No tiene ningún efecto ni el nivel de educación, ni el tamaño de la empresa, ni el hecho de tener hijos dependientes.

Dentro del grupo de las mujeres, sí que se han hallado ciertas diferencias por edades. Así pues, las mujeres más jóvenes apenas se diferencian de los hombres de su edad, lo que para el estudio puede indicar que los tiempos están cambiando y que las nuevas generaciones de mujeres tendrán menos reparos a la hora de negociar sus salarios.

¿Por qué las mujeres reciben menos aumentos de sueldo?

El estudio publicado en el Harvard Business Review que hemos estado desgranando no entra a valorar en profundidad por qué las mujeres tienen menos éxito a la hora de negociar sus salarios, simplemente rebate algunas de las creencias existentes y se queda con la conclusión de que pedirlo, lo piden, pero tienen menos éxito.

Otros expertos sí que han hablado de aspectos sociales y educativos que han podido dificultar que las mujeres consiguieran sus metas salariales. En este sentido, expertos en recursos humanos de la UOC como Gina Aran y Manuel Fernández o María Olivella, coordinadora de la Unidad de Igualdad de la UOC, lo analizaron en un artículo publicado por la Universitat Oberta de Catalunya.

Gina Aran considera que las mujeres sí que negocian menos y que la respuesta está en que la sociedad les ha inculcado un cierto miedo al rechazo y la creencia de que deben conformarse con lo que tienen. Para Fernández, esta precaución a la hora de pedir un aumento de sueldo es debida a que las mujeres creen que están en deuda con las empresas, ya que por temas de conciliación necesitarán pedir bajas o permisos extra. La mayor empatía de las mujeres también les pondría en una situación de inferioridad a la hora de negociar, según el mismo Manuel Fernández. Finalmente, Ana Olivella redunda en los condicionantes de género y en la tendencia que tiene la mujer a preocuparse más por el entorno que en ella misma.

Como veis, el debate está servido: ¿las mujeres piden menos aumentos de sueldo que los hombres o sí que los piden, pero sus peticiones son tratadas de forma diferente? Sea como sea, parece claro que los condicionantes sociales y educativos existen y que pueden estar detrás de cualquiera de las dos hipótesis.

A modo de conclusión, resultan muy interesantes las palabras de Gina Aran reflejadas en el artículo de la UOC: “Contra la brecha salarial, se requiere más implicación de todos, pero también más empoderamiento femenino y más negociación, sin complejos”.

Enlaces:

Artículo de la UOC del que se extraen las declaraciones de los expertos: https://www.uoc.edu/portal/es/news/actualitat/2018/185-mujeres-salario.html

Artículo de la Harvard Business Review sobre el estudio: https://hbr.org/2018/06/research-women-ask-for-raises-as-often-as-men-but-are-less-likely-to-get-them

 

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