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En España, el 75% de los trabajadores responde llamadas y emails de trabajo fuera de su horario

Durante la pandemia, el trabajo remoto no solo permitió a las empresas mantener en marcha el negocio, sino que aportó grandes beneficios a los trabajadores. Sin embargo, también desató riesgos importantes. Uno de los principales: facilitar que se confundan los límites entre hogar y espacio de trabajo incrementando el agotamiento y el burnout – Capgemini señalaba a mediados de 2020 que los profesionales se sentían más cansados y para más del 50% la causa era la conexión permanente.

Este sentirse obligado a permanecer siempre en línea no es nuevo, pero los datos indican que, efectivamente, con el teletrabajo ha aumentado: el 74% de los trabajadores en remoto comprueba su correo electrónico fuera de su jornada, frente al 59% de los empleados presenciales (GlobalWebIndex) y los primeros son el doble de propensos a superar las jornadas semanales de 48 horas, a no descansar lo suficiente y a trabajar fuera de su horario laboral (Eurofund).

En España, la desconexión digital está protegida por ley desde hace algún tiempo, aunque deja en manos de los empresarios su aplicación práctica y, por el momento, parece que muchos no se han dado por aludidos. Lo que estos deberían saber es que garantizar este derecho no es solo una cuestión de cumplimiento, sino de éxito empresarial. Un personal que disfruta de sus períodos de descanso es un personal más comprometido, satisfecho, saludable y productivo. 

El derecho a desconectar del trabajo

La excepcionalidad de la crisis sanitaria hizo que muchos trabajadores remotos sintieran que tenían que estar siempre disponibles para sus empresas, pero mantener esta conexión 24/7 a largo plazo es insostenible. No es realista pretender ser eficaz y eficiente con una plantilla agotada, por eso las empresas deben velar por que su personal aproveche al máximo sus períodos de descanso.

Este es uno de los objetivos del derecho a la desconexión digital, una auténtica medida de prevención de riesgos laborales que también protege la intimidad y la privacidad personal de los trabajadores fuera de su horario laboral.

Pero ¿qué es la desconexión digital? El derecho que tienen todos los trabajadores, también los directivos, a, una vez terminada su jornada o estando de vacaciones, no conectarse a ningún software profesional, no responder a llamadas ni mensajes y desconectar sus dispositivos. La única excepción sería si el empleado hubiera firmado un acuerdo de disponibilidad, normalmente limitado a un horario de guardias y remunerado. 

El derecho a la desconexión digital en Europa

A nivel europeo, el derecho a la desconexión digital todavía está dando sus primeros pasos. Hasta el momento solo se ha abordado de forma parcial en directivas como la EU’s Working Time Directive (2003/88/EC), pero, recientemente, el Parlamento solicitó a la Comisión Europea una ley que lo garantizara transformándolo en un derecho fundamental de las personas. 

Mientras esto no sucede, son muy pocos los estados miembros que han dado el paso. Francia es la pionera. Ya reconoció este derecho en 2016 a través de una ley que insta a los empresarios a negociar sus términos y el uso de herramientas digitales fuera de la jornada de trabajo con los representantes de los trabajadores. Por su parte, Portugal prohíbe a las empresas contactar con sus plantillas fuera del horario laboral, pudiendo ser multadas por cometer una falta grave.

Además, Italia reconoce el derecho a la desconexión digital, pero solo en el caso de los trabajadores híbridos; Bélgica aprobó una ley al respecto el pasado mes de febrero limitada a los trabajadores públicos y en Alemania, aunque no existe ninguna legislación, grandes empresas han firmado acuerdos vinculantes a través de convenios colectivos.

El derecho a la desconexión digital en España

En España, el derecho a la desconexión digital de los trabajadores ya se regulaba en el artículo 20 bis del Estatuto de los Trabajadores, que dice que estos “tienen derecho a la intimidad en el uso de los dispositivos digitales puestos a su disposición por el empleador, a la desconexión digital y a la intimidad frente al uso de dispositivos de videovigilancia y geolocalización en los términos establecidos en la legislación vigente en materia de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales.” También en la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales. 

Pero, además, este derecho ha sido recientemente reforzado al incluirlo en el Decreto-Ley de Trabajo a Distancia. En concreto, el artículo 88 indica que “los trabajadores y los empleados públicos tendrán derecho a la desconexión digital a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar.” 

El artículo también insta a la empresa a fijar una política interna en la que defina cómo se ejercerá este derecho, así como a poner en marcha acciones de formación y sensibilización para un uso correcto de las herramientas digitales, y hace una mención especial a los trabajadores remotos. No respetar este derecho puede suponer multas por parte de la Inspección del Trabajo de entre 750 y 225.018€.

¿Está garantizado el derecho a la desconexión digital?

Pese a que, como hemos visto, el marco legal existe, los datos indican que su impacto a nivel práctico está siendo muy lento en nuestro país. En 2021, el 94% de los convenios colectivos firmados en los que debería constar la desconexión digital, no la incorporaban (UGT). También resulta significativo que, de mayo de 2019 a septiembre de 2021, la Inspección de Trabajo impuso cerca de 1.300 sanciones a empresas por no registrar la jornada diaria de sus empleados, una herramienta fundamental – y de obligado cumplimiento – para identificar si se está garantizando el derecho a la desconexión de los trabajadores.

Esto no significa que no podamos encontrar ejemplos de buenas prácticas. Hace tres años, Telefónica firmó un acuerdo que reconoce que sus empleados tienen derecho a no responder ninguna comunicación fuera de su horario y que insta a los responsables de equipo a cumplir con las políticas de desconexión digital. Además, las convocatorias de reuniones tienen en cuenta el tiempo aproximado de duración y, siempre que sea posible, solo se celebran dentro de la jornada.

Por su parte, el acuerdo de Ikea se circunscribe a los empleados de atención al cliente, venta en remoto y oficinas centrales. Se trata de un piloto de un año que incluye, entre otros aspectos, la recomendación de configurar el envío de correos electrónicos para que no lleguen fuera del horario laboral. También hace voluntaria la asistencia a las reuniones programadas fuera de horas de trabajo, que constan como tiempo efectivo de trabajo. Tras este primer año, la compañía recogerá el feedback de sus trabajadores para identificar puntos de mejora. 

Además, el II Plan de Igualdad de Massimo Dutti, dentro del Grupo Inditex, regula el derecho a la desconexión digital y MAPFRE ha firmado una Política del Derecho a la Desconexión Digital de las Personas Trabajadoras que establece que no se enviarán comunicaciones ni se harán llamadas fuera del horario laboral o en vacaciones, a no ser que existan circunstancias excepcionales y justificadas. 

Es necesario un cambio de cultura empresarial

Más allá de normativas y políticas de empresa, los empleados españoles ¿son capaces de desconectar? Según un informe reciente de Infojobs sobre desconexión digital, el 75% de los trabajadores de nuestro país responde a llamadas y atiende mensajes de correo electrónico o mensajería instantánea fuera de su horario laboral. Asimismo, 3 de cada 4 atiende asuntos de trabajo fuera de su jornada y 1 de cada 4, durante las vacaciones, el período que se considera el momento de desconexión prioritario. 

Los trabajadores a quienes les cuesta más desconectar son hombres, de entre 45 y 65 años, autónomos o trabajadores por cuenta propia y con cargos de responsabilidad. En el otro extremo, las mujeres, de entre 16 y 34 años, trabajadoras por cuenta ajena y con cargos de empleada o especialista, son las que más desconectan. 

En esta misma línea, el informe indica que, en materia de desconexión digital, la disponibilidad “va con el cargo”. De esta manera, se conectan fuera del horario laboral siempre que sea necesario el 62% de los directivos o gerentes, el 41% de los mandos intermedios y el 28% de los empleados/especialistas. 

En lo que respecta a los motivos de no desconectar, el principal, con un 47%, es sentir la obligación de responder llamadas, mensajes o correos electrónicos fuera del horario; seguido de la exigencia del puesto de trabajo (38%) y de tener asuntos pendientes de resolver (24%).

Así es, casi el 50% de los empleados españoles siente que tiene que mantenerse conectado, lo que resulta un indicador claro del papel que juega la cultura empresarial en la desconexión digital. En un tejido empresarial que sigue siendo mayoritariamente presencialista y con una legislación que deja en manos de las compañías el ejercicio de este derecho, sigue existiendo cierta “culpabilidad” a no estar disponible o, incluso, miedo a perder el trabajo si no se está conectado permanentemente. 

El liderazgo, además de cumplir con las normativas, debe trabajar para desarrollar una cultura organizativa basada en la confianza y en la transparencia en la que los empleados se sientan seguros para ejercer sus derechos. Y formarles y concienciarles sobre la importancia de utilizar adecuadamente los dispositivos tecnológicos profesionales. Serán estos trabajadores empoderados y descansados quienes impulsarán a las empresas hacia el éxito.

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